Ir al contenido principal

Orsái

Toda el día pensando en esa palabra, y para colmo es un palabra que no existe. Orsái. La inventó Hernán Casciari, un escritor argentino tremendo que además tiene los mejores cuentos leídos de la vida en Spotify. Orsái. Lo que se dice en el fútbol cuando un jugador está más adelante del último defensa… espera, no es todo de fútbol, solo lo estoy explicando. Bueno, cuando un jugador está fuera de lugar, o en offside. Orsái. Ojalá fuera así de fácil inventar palabras nuevas. Ojalá no hubiera tanto papeleo para hacerlo, ojalá no se tuviera que repetir una y otra vez una palabra para que la gente la empiece a usar y para que la Real Academia la termine de aprobar. Parece que solo cuando las cosas vienen de órdenes de arriba son válidas. Cuántas veces uno no se pregunta si tal o tal está bien dicho. Qué importa si está bien dicho, lo que importa es que se dice algo. Cuánta burocracia para las cosas. Orsái. Porque fuera de lugar no puedes jugar. Fuera de lugar ves las cosas diferente.

Veo algo que viene.
Corro.
Escucho un sonido.
Volteo a un lado.

Estoy fuera de lugar.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Esta conexión permanente

Esta conexión permanente y uno tan solo. Pero no es culpa de uno. Es culpa de la época, que nos hace sentir como si todo estuviera ahí, como si en realidad estuvieran las cosas a un clic de distancia, a un mínimo esfuerzo. Ahí están todas las canciones de hoy, gratis. Desde donde fueron hechas hasta tu teléfono. Si te da por hacer música también ahí están las aplicaciones. Y si quieres publicar esa música que a ver qué tal te quedó igual tienes dónde y cómo subirlo. Todo esto en minutos, en caso de que seas rápido para esto de Internet. De ahí te puedes hacer una carrera, o eso dicen. Igual y había talento en tu ADN y todo esto se te da. Oye, ni siquiera tuviste que salir de tu cuarto para todo esto, quizá puedas evitarte el contacto con el mundo real por el resto de tu vida. O, ¿ya lo habías pensado? Quizá este es el mundo real. Sí, porque, ¿real para quién? Si es para ti, entonces sí, felicidades, este es el mundo real. ¿Para mí? Que curioso que preguntes. No nací en la época ...

3. Estábamos cansados

Estábamos cansados. Yo del día, ella de mí. Estábamos acostados con la luz apagada y sin poder dormir. Lo intentamos, pero no estaba funcionando. Ella tenía todavía los ojos abiertos. Nos separaban unos centímetros pero no había por qué engañarnos, había mucha más distancia entre nosotros. Tenía miedo de buscar su mano debajo de las sábanas, tenía miedo de que la quitara, no me iba a arriesgar. No porque temiera una pelea o porque fueran a empeorar las cosas, simplemente porque ya tampoco valía la pena intentarlo. La luz entraba tenue por un resquicio de entre la ventana y la cortina. Iluminaba apenas el otro extremo de la habitación. Me hubiera gustado levantarme e irme. Levantarme y tener a dónde ir. Pero creo que había puesto demasiado de mí en ese lugar; demasiado dinero, que no era tanto, demasiado tiempo, demasiado cuidado en las cosas. Siempre pensé de joven que cuando me enfrentara a estas situaciones nada sería tan fácil como levantarme y salir. Pero no fue así; no en ese m...